Hay muchas personas que son muy aprehensivas con respecto a las críticas. Disgustos monumentales, llantos, sofocos… si eres de esos/as, te recomendamos algo: espera 24 horas para dar una respuesta a la crítica. Cuando las personas reciben críticas, suelen aparecer sentimientos fuertes que pueden ser difíciles de controlar, así que lo mejor es dejarlos pasar para intentar contestar, si procede, de manera más calmada. Y es que puede ser difícil controlar una respuesta emotiva, especialmente si uno «está genuinamente sorprendido y está experimentando el flujo de adrenalina y pánico». No podemos reaccionar ante una crítica negándola directamente. ¿Y si es una crítica fundada? Si la negamos categóricamente, nuestros jefes o compañeros podrían dudar de nuestra credibilidad así que lo mejor es simplemente pedir de manera educada y sin enfadarse algunos ejemplos que sostengan la crítica. Si lo niegas, aún puedes arreglarlo: pide una reunión y explica que en un principio no has sabido verlo y pide esos ejemplos de los que te hablábamos antes. Se trata de algo muy parecido a lo anterior. Culpar a otros provocará que tu jefe y compañeros pierdan el respeto por ti, así que céntrate y pregunta: “No lo había visto de esa forma, ¿Cómo lo ves tú?”. A nadie le gusta escuchar críticas, eso está claro, pero puede ser una oportunidad de demostrar una aptitud poco común: transformar en positivos los comentarios negativos. Requiere práctica, humildad y un gran nivel de autoconocimiento. Pero la recompensa al esfuerzo merece la pena ya que esta habilidad impulsará la creatividad en tu trabajo. Deja el resentimiento a un lado. Antes hemos hablado de las personas a las que les afectan mucho las críticas, bien porque se enfadan mucho o bien porque se llevan un disgusto. De una manera u otra, es importante que sepas dejar atrás el resentimiento y el rencor porque eso solo te acarrearía problemas laborales en el futuro. Tenemos que identificar bien las críticas. Una cosa es una crítica negativa y otra muy diferente es una destructiva. Esta última es malintencionada, hecha con mala fe y ganas de hacer daño. Cuando tengamos esa crítica identificada y sepamos que es así claramente, debemos dejarla pasar sin que nos afecte lo más mínimo. Lo mejor es no entrar al trapo y menos preguntar ‘¿por qué?’. Así solo lograríamos enredar más la madeja.