La persona que guarda resentimiento genera respuestas e interacciones que no corresponden a los acontecimientos presentes. El sarcasmo y la burla puede ser otra manera de dar “sutil” salida a su resentimiento: fingiendo a veces un entusiasmo o bienestar forzado que no está sintiendo y lanzando comentarios hostiles. La persona resentida comúnmente se resiste también a abordar ciertos temas “filosos” para ella o a ponerse escenarios “riesgosos” relacionados con sus malestares. El resentido puede adoptar una conducta indiferente, niega públicamente los sentimientos de miedo o ira que tales asuntos le generan. La persona que guarda resentimiento esconde o minimiza su malestar, de manera que hace un sobre esfuerzo por “pertenecer” a espacios que al tiempo que admira y que también desprecia. Cuando la persona que guarda resentimiento reconoce la propia actitud hostil, cínica, o amargada, es común que tenga auto conmiseración y enojo consigo misma, pues eso le ha impide el desarrollo personal y crear relaciones satisfactorias con otras personas.