Debes tener confianza con tu pareja. Tu pareja debe ser esa persona en quien puedes confiar por completo, y aunque no quiere decir que tengas que contarle absolutamente todo lo que ha pasado en tu vida, sí debes ser consciente de platicarle lo que hay en tu mente, cómo te sientes, qué deseas y qué metas quieres cumplir a su lado. Debes ser fiel a ti mismo. El amor está hecho para aceptar al otro tal como es, no para condicionar su comportamiento o para empezar a moldearlo bajo preceptos que se condicionan a la personalidad del otro. Es vital que te conozcas, que sepas qué quieres y cómo lo deseas, que tengas claro qué estás dispuesto a hacer y qué es lo que de plano jamás aceptarás en su relación. Debes entender que no todo será color de rosa en la vida en pareja. Es justo ahí donde se tiene que demostrar el verdadero amor, el apoyo incondicional y esa seguridad de que es tu pareja con quien vas a pasar el resto de tus días. Debes cuidar tus emociones. A que es muy probable que en algún momento tu mente empiece a pensar en otra persona, o bien, que tu corazón se ilusione con un hombre distinto. Lo ideal es que, en cuanto sientas una vibra extraña por parte de otra persona, te alejes. No hagas cosas buenas que parezcan malas. Lo mejor es que siempre permanezcan unidos con una comunicación transparente y sin secretos que puedan lastimarlos a la larga. La fidelidad va más allá de la cercanía sexual que haya con tu pareja. El punto es que tanto tu cuerpo, mente y corazón estén siempre enfocados en el camino correcto y, sobre todo, en la persona correcta.