La lealtad se pierde cuando una persona no cumple con lo que ha prometido, especialmente cuando las circunstancias son adversas. Quien se opone a la lealtad es un traidor y los traidores terminan finalmente quedándose solos, ya que se pierde la confianza en esa persona y no se lo vuelve a valorar. La traición genera sentimientos de tristeza y decepción en quien es traicionado, y de esta manera se rompen los vínculos de manera drástica. Una persona que no es leal aparece sólo cuando necesita algo, y nos deja de lado cuando lo necesitamos. La lealtad implica ciertos valores morales y éticos, y sin lealtad no es posible entablar una amistad o una relación a largo plazo. Una persona que no es leal a sus amigos, familiares, compañeros de trabajo o pareja, mostrará ciertas actitudes que son típicas de una persona desleal, como criticar al otro, contar secretos que fueron confiados, no respeta la confianza del otro, no valora las amistades, dejar sus amistades sin razón, y no dar su mejor esfuerzo en el trabajo.