Mantener la mente abierta.
En primer lugar, no debemos anticiparnos a descartar soluciones; escuchando a otras personas podemos conseguir más información acerca del problema y sus puntos de vista, puesto que, de la fuente menos esperada suele llegar la respuesta, también hay que dejar a un lado el miedo a equivocarnos y salir de la zona de confort, dado que la solución puede implicar cambios de rutina.
Utilizar un lenguaje que abra posibilidades, evitando pensamientos negativos, sustituyéndolos con pensamientos positivos, por ejemplo: y lo hacemos así, funcionará de esta forma, imagina sí; incentivando al cerebro a pensar creativamente.
Concentrarse en la solución y no en el problema.
Luego de entender el problema, nos orientamos en la búsqueda de soluciones sin buscar culpables ni quedándonos atrapados en el problema, debido a que las emociones negativas como la rabia, la frustración o el miedo pueden causar bloqueos; lo recomendado es enfocarnos en lo que queremos lograr y cómo lo vamos a conseguir.
Cambiar el enfoque.
Una práctica muy recomendada es pensar lateralmente, buscando soluciones que no siguen la lógica que usamos habitualmente o ideas preconcebidas, de este modo encontraremos vías alternativas que nos lleven a la resolución del problema utilizando la creatividad y variados enfoques.
Simplificar las cosas.
En la mayoría de las ocasiones pensamos en las complicaciones que trae el problema, cuando lo que realmente debemos hacer es simplificar, apartando los detalles y regresando a lo básico, de ahí surgen las respuestas con más claridad.
Buscar diversas soluciones.
No podemos conformarnos con la primera solución que encontremos, por el contrario, mientras más alternativas mejor, así crearemos un abanico de soluciones, independientemente que debamos invertir más tiempo en ello, ya que los resultandos serán más gratificantes.
Determinar cual es la mejor opción.
Para tomar la mejor decisión comparemos las posibles soluciones, analizando los pros y los contras de cada una, hasta determinar cuál es la opción más conveniente y la que mejor se adapta al escenario, para ello se deberán estudiar diversos factores como: costos, tiempo de resolución, viabilidad, recursos disponibles y los obstáculos que se puedan presentar.
Empezar un pasatiempo.
Los pasatiempos son una forma divertida y entretenida de seguir desarrollando la habilidad para resolver problemas, algunos ejercitan el cerebro y nos obligan a pensar de forma estratégica, en particular los rompecabezas, el sudoku y el ajedrez.
También podemos implementar un pasatiempo que se adecue más a área tecnológica como aprender diseño web, un nuevo lenguaje de programación, otro idioma o leer un libro.
La lluvia de ideas, una herramienta muy útil para afrontar problemas complejos, reúne a un equipo donde puedes incluir usuarios afectados por el incidente y personas con poca o ninguna conexión con el problema; es importante animar a todos los participantes a compartir sus opiniones ya que a algunos le cuesta abrirse en este tipo de actividades, en un principio no rechaces ninguna idea, mientras más ideas se generen mejor.