Si eres una persona que ha sufrido abandono en su infancia es probable que de adulto sientas inseguridad, dudas o miedos, y que te muestres desconfiado o vulnerable.
Por otra parte, otro de los síntomas de que tienes un trauma de abandono pueden ser la aparición de alteraciones del sueño, de la alimentación o del estado de ánimo (como ansiedad o depresión).
Además, sufrir un síndrome de abandono suele generar problemas en el estilo de apego hacia otras personas en la vida adulta, por lo que es posible que establezcas relaciones poco saludables o de dependencia con los demás.
Dependencia emocional o sabotaje de relaciones sanas
Miedo exagerado al rechazo o a la soledad
Necesidad de validación, aprobación o reconocimiento por parte de los demás
Búsqueda constante de promesas o garantías
Conducta obsesiva y celos
Sentimiento de poca valía
Baja autoestima
Recuerdos de sentimientos de abandono
Hipervigilancia y sentimiento de inseguridad o desconfianza
Sentimientos de culpa o vergüenza
Normalización de conductas de riesgo para la salud (consumo de alcohol u otras sustancias).