A nivel de los demás, quien ha experimentado situaciones de abandono puede interiorizar el esquema de que los demás no van a estar cuando lo necesite, viviendo con desconfianza las relaciones y dudando de poder apoyarse en otras personas en los momentos que lo necesite.
Esto puede conllevar que en la época adulta le cueste establecer relaciones cercanas de confianza, que tienda a resolver los problemas por sí mismo/a sin apoyarse en nadie y/o que tenga mucho miedo de perder a las personas con las que se relacione, pudiendo generar relaciones de dependencia.
A nivel de uno/a mismo/a, la ausencia emocional o física de alguna figura de referencia puede generar dudas sobre el valor de propio para ser querido, por ejemplo, dudar de que alguien le vaya a querer, pensar que se tiene algo malo o dudar de ser suficiente para ser querido/a.
En estos casos, puede aparecer el miedo a la soledad, la necesidad de aprobación y/o la búsqueda de reafirmación externa del propio valor.
Inseguridad y desconfianza
Miedo al abandono
Baja autoestima
Dependencia emocional
Autosabojate
Miedo a la soledad
Búsqueda de seguridad y garantías externas
Hipervigilancia
Necesidad de aceptación