El respeto mutuo es aquel que se basa en el sentimiento de la reciprocidad, donde se respeta al otro y se recibe de vuelta el mismo respeto. Respetarse mutuamente significa comprender y valorar al otro. Su forma de ver y vivir la vida, su actitud ante las cosas, sus intereses, sus necesidades y sus inquietudes, y solo es posible si el otro es capaz de comprenderte y valorarte de la misma forma. En el respeto existe una máxima fundamental: para ser respetado hay que respetar. De allí nace el respeto mutuo, cuando somos respetados debemos responder con respeto. Características del respeto son la consideración, el aprecio, el reconocimiento, la honestidad y la cortesía hacia la otra persona. El respeto mutuo puede establecerse entre personas: en la pareja, en una relación profesional, en una relación comercial, con los amigos, con la familia, con los colegas, etc. El respeto mutuo es un valor fundamental en las sociedades actuales, basadas en valores tan esenciales como la democracia y la libertad, pues implica respetar la diversidad de ideas, opiniones, ideologías, creencias, etc. Cuando practicamos el respeto mutuo, no debemos juzgar, ofender, rechazar o despreciar a los demás por cosas como su forma de vida, sus elecciones, acciones, religión, etnia, u orientación política o sexual, especialmente si con ello no ofenden ni perjudica a nadie. Y, del mismo modo, también podemos esperar el mismo respeto a cambio.