Practica el autocuidado para ser mentalmente más fuerte. Parar, conectar con nuestro interior y desconectar del exterior, dejar de ser tan exigentes con nosotros y los demás, practicar la amistad y la familia a veces tan olvidados por el trabajo, saber decir no, dormir, hacer deporte por placer… Estas son algunas ideas de ese tan necesitado autocuidado. Y recuerda, te mereces cuidarte, no porque trabajes y te esfuerces mucho, sino porque eres una persona maravillosa.
Entiende la vida como un cambio constante. El desapego no es dejar de querer a quienes nos rodean, al contrario, es cuidar a los demás y a nosotros mismos pero aceptando que las cosas no van a permanecer inmutables, que la vida es un proceso de cambio y debemos saber fluir con ella.
Lo contrario es aferrarse al sufrimiento. Observa las cosas que te pasan como retos a conseguir. La vida te va a poner obstáculos, de ti depende observarlos como retos o como problemas. Gran parte del sufrimiento que tenemos lo genera nuestra propia mente. Escoge bien tus pensamientos y escoge también con cuidado y delicadeza qué tipo de personas quieres a tu lado, qué actividades deseas hacer, qué es lo que te hace bien. Suelo decirles a mis pacientes que la vida se basa en nutrirnos.