La inestabilidad emocional es la experimentación de altibajos de carácter emocional que suponen un elevado malestar, sensación de incapacidad, impotencia, inseguridad e interpretación de falta de herramientas de actuación ante una situación determinada.
Reconocer y atender los detalles que determinan esa inestabilidad emocional.
Los principales indicadores para detectarla pueden ser: labilidad emocional, alta irritabilidad, apatía, desgana, pensamientos extremos, sensación de descontrol, impotencia, desesperación, etc.
Normalizar las sensaciones de malestar con secuencias de relajación, consciencia corporal y respiración guiada.
Con estos ejercicios reduciremos la intensidad de nuestras señalesiales corporales que avisan a nuestro cerebro de una posible amenaza, consiguiendo establecer una estabilidad, comodidad y seguridad.
Si estas medidas no tienen el resultado esperado, sería recomendable comenzar un proceso terapéutico, pudiendo así gestionar los detonantes de inestabilidad emocional y malestar.
Existen una gran variedad de ejercicios o consejos que nos pueden ayudar a lograr o recuperar la estabilidad emocional.
Para que podamos disfrutar de la vida, hay que cuidar de sí mismo.
Para ello hacer ejercicio frecuentemente y llevar una alimentación sana influyen en el equilibrio emocional.
No puedes conseguir un equilibrio espiritual, si no estás en paz contigo mismo.
El descanso es fundamental para alcanzar el equilibrio emocional, tanto la mente como el cuerpo requieren de descanso para funcionar correctamente.
Además, si vives en una ciudad o en un lugar de altas aglomeraciones es muy aconsejable ponerte en contacto con la naturaleza cada vez que puedas, como ir a la playa o a un parque.
Práctica y pruebas nuevas cosas, esto puede ser un gran ejercicio de salud mental que conlleve al equilibrio emocional.
Todas estas acciones son aconsejables ejercerlas a diario para ayudarte a que tengas el poder de tu mente y consigas solucionar tu problema de inestabilidad emocional.
¡Superarlo es posible!