Comer juntos fomenta la cohesión en la familia y es una oportunidad invaluable para compartir las experiencias del día, expresar nuestras emociones y dialogar.
Establecer horarios regulares para comer fomenta la cohesión en la familia y es una oportunidad invaluable para compartir las experiencias del día, expresar nuestras emociones y dialogar.
Se trata de reservar momentos específicos para el estudio, la tarea escolar o aprender cosas nuevas y no interferir con otros cuando están en este espacio, lo cual ayuda a generar hábitos de estudio efectivos y promueve la responsabilidad y el valor por el conocimiento.
Fijar reglas claras sobre el uso de dispositivos electrónicos nos sirve para mantener un equilibrio saludable entre la vida digital y la interacción familiar.
Limitar las pantallas y conceder zonas libres de dispositivos propicia la comunicación cara a cara, el juego y otras actividades que se suman al tiempo de calidad.
Practicar normas de cortesía y respeto mutuo aporta al incremento de habilidades sociales y emocionales en los hijos.
Decir "por favor" y "gracias", así como escuchar atentamente a los demás, impulsa la empatía, la consideración y validación de los sentimientos y las opiniones de los demás.
Asignarle tareas domésticas a cada miembro enseña cooperación y trabajo en equipo.
Contribuir al cuidado y mantener la vivienda nutre el sentido de pertenencia y orienta a los pequeños sobre la importancia de asumir responsabilidades.
Cumplir normas sobre el volumen de la música o la televisión facilita el goce de un ambiente tranquilo y armonioso.
Respetar los límites de ruido es indispensable para el bienestar de todos los integrantes y enseña a los niños a ser considerados con las necesidades y preferencias de los demás.
No se deben pasar los límites de la intimidad de cada miembro de la familia.
El espacio personal es un derecho y es vital para nuestra salud emocional, por lo que es imperativo proveerlo.
Es importante que tanto padres como hijos cuiden la propiedad y bienes de los demás.
Las cosas deben tomarse con permiso de sus dueños, dejarse su lugar o regresarse personalmente.
Estructurar una forma de resolver conflictos es útil para lograr la imparcialidad y poder dialogar tranquilamente, sin gritos ni ofensas.
Se pueden dar pausas para no permitir que la emoción prive a la razón y les será de mucho provecho aprender a negociar.
Todo esto ejemplifica a los chicos cómo expresar sus emociones de manera asertiva, escuchar activamente a los demás y buscar soluciones pacíficas.
Acordar un tiempo para actividades recreativas promueve la unión y el disfrute compartido.
Jueguen al aire libre, juegos de mesa, vayan al cine o visiten museos para endurecer el lazo afectivo que los une y crear recuerdos felices que perduren toda la vida.