El apego ansioso se caracteriza por una necesidad de contacto en el vínculo.
Viene instaurado por las experiencias en la infancia con los referentes de cuidados.
En ese sentido, figuras que sí expresaban afecto pero que eran poco predecibles en sus acciones hacen que la persona priorice las sensaciones corporales.
La persona con apego ansioso alternará emociones de enfado y sumisión, en una constante ambivalencia que marca la relación.
Necesito que estés, pero cuando estás no es suficiente.
Vivir con un apego ansioso está marcado por una necesidad excesiva de contacto con el otro, algo que puede ponerse en marcha de distintas formas: pasando mucho tiempo con la otra persona, la necesidad de contacto físico mediante cariños, abrazos…
El contacto social es una buena estrategia de regulación pero el problema surge cuando esta estrategia se activa de forma compulsiva y es la única que hay disponible.
Sus relaciones están marcadas por una gran necesidad de aprobación, teniendo una imagen negativa de sí mismes pero positiva de les demás.
Esto hace que constantemente tengan miedo al abandono, ya que sienten que no se pueden hacer querer.
Las personas con apego ansioso viven relaciones muy intensas, donde hay muchas emociones que se sienten como incontrolables.
Además, pocas veces sienten calma, y la sienten solo cuando entran en contacto con la otra persona.
La persona con apego ansioso puede tener dificultades para tolerar la incertidumbre e intentar compensarlo mediante las relaciones.
Pudiendo en ocasiones encadenar una relación detrás de otra, sin tiempo de recuperación o con estados de soltería muy cortos.
También es común que se activen pensamientos negativos cuando el contacto que se necesita no aparece.
Por ejemplo, si la persona requiere el contacto físico o estar cerca de la pareja y esta no accede por la razón que sea, pueden aparecer pensamientos del estilo: «me va a abandonar«, «siempre me pasa lo mismo» o «esto significa que no me quiere«.
Se hace una interpretación negativa de las acciones en relación a las heridas de la persona.