Para generar confianza en un amigo, la clave está en crear lo que se llama ‘limitaciones de tiempo artificiales’. El primer paso en el proceso de desarrollar una buena relación y tener buenas conversaciones es hacerle saber a la otra persona que hay un final a la vista y que ese final está muy cerca. De esta forma, estaremos demostrando a nuestro interlocutor que valoramos su tiempo y que no queremos aburrirle ni acapararle.
Cuando ya hayamos establecido ese límite temporal, lo que nos queda para seguir ganando confianza es tirar del viejo manual de comunicación no verbal. Lo primero de todo, es sonreír de forma sincera, no con una mueca de tensión en la cara. Ver a una persona sonriendo genera tranquilidad y comodidad en la otra persona. Además, es fundamental ir replicando la postura de nuestro interlocutor. Si la conversación fluye de manera natural, nuestros gestos y la posición de nuestros cuerpos se irá sincronizando, casi como si estuviéramos ante un espejo.
En cuanto al tema de conversación, debemos desconectar el ego lo más rápido posible. En vez de contar nuestras batallas o intentar llevar la razón en todo debemos interesarnos de forma genuina en la persona que tenemos delante y hacerle preguntas. Pero esto no es un interrogatorio: por cada información que nos dé la otra persona debemos ‘premiarla’ con información verdadera sobre nosotros.