Para afrontar esta situación se requiere en gran medida de un ejercicio de introspección personal, es decir, evaluarnos nosotros mismos y revisar qué es lo que ocurre en nosotros, por qué tenemos estos sentimientos hacia nuestros familiares. Reconociendo nuestros sentimientos esto consiste en aceptar lo que sientes en un primer momento, independientemente de si se ajusta a la realidad o no. Esto te ayudará a dar el siguiente paso, el cual es revisar por qué te sientes de esa manera. Cuanto más pronto reconozcas el sentimiento y lo aceptes, más cerca estarás de superarlo. Revisar nuestras expectativas familiares muchas veces pretendemos que nuestra familia nos provea de todo y nos entienda en todos los casos, olvidado que ellos también tienen necesidades y necesitan comprensión.
Evitar que el pasado influya es común que en las familias sucedan peleas en determinado momento, por diversos motivos, pero siempre se debe recordar que los conflictos son pasajeros, si bien la familia es para siempre. No permitas que viejos rencores sigan limitando tu convivencia familiar. Encuentra el motivo real esto hace referencia al nivel de introspección que podamos tener, una vez que has aceptado tus sentimientos es momento de ver por qué están ahí, pero siendo completamente honestos con nosotros mismos. Por incómodos que puedan ser, debes reconocer los motivos reales de tu enfado hacia ellos y canalizar ese malestar de una manera constructiva.
Ten en cuenta que tu familia forma parte de lo que eres, el rechazo hacia los familiares podría estar ocasionado por un rechazo hacia aspectos de nuestra propia personalidad que no nos gustan, pero que somos incapaces de reconocer o aceptar. Por eso es importante tomarnos el tiempo de evaluarnos nosotros mismos, antes de repudiar a los otros. Evita generalizar cuando decimos “odio a mi familia” estamos englobando a casi todos los miembros de nuestro árbol genealógico, lo cual es totalmente irracional. Puede que tengamos alguna diferencia puntual con algunos miembros de nuestro núcleo familiar cercano o no tan cercano, pero en cualquiera de los casos debemos especificar con quiénes exactamente existe hostilidad por motivos concretos, para poder solventar esto adecuadamente. Renueva los vínculos con tu familia esto se refiere a poner en práctica nuevas formas de relacionarte con ellos, siendo conscientes de que las formas anteriores no eran saludables, y buscando las mejores opciones para estar en paz con la familia. Aprende de las adversidades cuando pasamos por momentos difíciles en nuestra vida, incluidos los conflictos familiares, siempre podemos obtener una valiosa lección de eso. Ten en cuenta que no puedes evitar los conflictos, pero puedes aprender de ellos para disminuir y evitar discusiones repetitivas.