Entendamos, el cambio nos asusta a todos, nos genera incertidumbre no saber lo que pasará, nos angustia no poder controlar lo inevitable, nos causa tristeza sentir que se pierde algo… que se esfuma esa niña o ese niño, para caminar hacia su juventud. En este proceso, ambos necesitan confianza, cada parte la exige sin otorgarla plenamente al otro… pues resulta que no se da por añadidura, se trabaja y se gana tras una serie de aprendizajes, heridas y triunfos que son parte del proceso. El reto es grande: CERO VIOLENCIA física, verbal y psicológica / emocional. Procuremos también desechar los calificativos totalizadores y en vez de etiquetar a tu ser amado, hay que identificar y analizar el evento desde las circunstancias específicas en que se desarrolla, para así poder emitir juicios hacia el acto sin juzgar a la persona. La clave está en la coherencia y congruencia, la coherencia de una persona se refleja en su pensar, decir y actuar. Si queremos generar confianza, debemos procurar que lo que se piensa, se dice y se hace vayan en correspondencia y en la misma dirección. Si cada uno se mantiene atento a lo que le corresponde, verás qué bien resulta para ambas partes.