La primera labor es ayudar a que ese sistema se reconozca como tal y tome conciencia de que lo es: una unicidad en la diversidad, como un cuerpo se compone de distintos órganos, constituyendo un todo superior en la suma de sus partes.
Además de cohesión, el diseño necesitará seguramente visibilizar elementos muy relevantes mal integrados, y hacer ver la complementariedad de lo que le llega nuevo al sistema.
En tercer lugar se necesitará conectar con la fuente de dinamismo: combinar ser-hacer-intención creando un campo de energía poderoso que vaya a sostener todo el proceso posterior.
El cuarto elemento del diseño es el puro trabajo evolutivo.
Combinaremos la indagación apreciativa, el uso de marcos y el trabajo cocreador, desde premisas de grupos auto organizados (dinámicas formato Open Space), y con un marco de principios y enfoque de sistemas vivos que nos mantenga en la dirección adecuada cada vez que volvemos inconscientemente a viejas formas de trabajar mecanicistas.
Estos retos son parte de su desarrollo, la puerta a su transformación.
El Círculo o el World Café son dos instrumentos del Art of Hosting, que sirven bien para este propósito de desvelar cohesión y complementariedad.
Nada está aislado, todo tiene un sentido.
Cuando el sistema encuentra ese rol, tenemos este campo de energía que lo va a mover: llamémosle impacto.
Esta es la base, la materia a moldear, pero ojo, no es el objetivo.
El objetivo de todo sistema, como el de una persona, es evolucionar.
Para encontrar esta intención el grupo se enfoca en la exploración del sistema más amplio del que se es parte, como un corazón es parte de un cuerpo y este de una persona, una familia o una comunidad.