No es algo que sorprenda negativamente, ni que extrañe. Puede ser algo habitual y que a muchas personas puede ocurrirles según la etapa vital que estén transitando en un momento determinado de su vida. Incluso en una crisis existencial que pueda desembocar en cierto crecimiento personal. La polaridad que sientes entre querer muchísimo a tu familia, y por otro lado sentir que no te importan, y querer alejarte de ellos, podría hablarnos del hecho de si estás en una etapa vital en la que aun queriendo a tu familia, ha llegado la hora de diferenciarte de ella, de ser un individuo autónomo que ya no la idealiza y que ve la luz y la oscuridad de sus familiares, y que quiere ser él mismo de forma libre y consciente. Sería avanzar en la madurez, en el logro de tu propio lugar en el seno familiar, etc. El desear que incluso te odiaran, podría estar relacionado con lo anterior, de forma que si te resulta difícil distanciarte o diferenciarte de tu familia, el que te odiaran te pondría las cosas más fáciles.
Si logras responderte con sinceridad y consciencia a la pregunta de qué ganas si tu familia te odia, habrás empezado a abrir camino. Si el amor y el odio vienen juntos, entonces uno se confunde.