Puedes hablar con ella, es una opción. Puedes comentarle que lo estás pasando muy mal con la ansiedad y que necesitas su ayuda para superarlo. De esta forma, tal vez consigas que se implique en la terapia psicológica y que vea algunos de those errores que te están destrozando. Pero para ser sinceras, no pongas demasiadas expectativas en esta opción porque rara vez funciona.
Mejor funciona la aceptación. Acepta que tienes una relación tóxica con tu madre, es importante que lo hagas porque al ser la madre una figura tan idealizada es posible que ni siquiera te atrevas a pensar que tu madre tiene alguna responsabilidad en tu malestar.
Algo que tienes que hacer sí o sí es aprender a decir NO. Tienes que marcar límites, líneas rojas que tu madre no pueda cruzar. Defiende tus derechos, tu independencia y reduce las explicaciones que crees que le debes a tu madre.
Pon distancia. ¿Puedes independizarte? Hazlo a la mínima posibilidad que tengas, así al menos evitarás vivir una relación tóxica diaria y al reducir los encuentros reducirás también el impacto negativo de tu madre.
Aprende a hablarte de forma positiva y constructiva, apoyándote en tus proyectos, en el día a día, y escuchando atentamente y con cariño tus necesidades con el fin de atenderlas en lo posible. Que tu relación contigo misma no se convierta en una repetición del vínculo aprendido con tu madre.