Expresa lo que sientes, comunicar el malestar y compartir la preocupación, es decir, dar voz al problema mediante un discurso asertivo es uno de los objetivos de la terapia.
Prueba a ponerte en el lugar de tu pareja, para tu pareja, su familia es muy importante, del mismo modo que la tuya lo es para ti.
Establece límites, es indispensable establecer límites concretos en el sistema familiar, puesto que cada miembro de la familia cumple un rol determinado y, cuando no existen límites, los roles se vuelven difusos, lo cual potencia las posibles malas relaciones dentro del sistema.
Acudid a terapia, ya sea a terapia de pareja, de familia o individual, la ayuda de un profesional te será de gran ayuda para orientar tu camino hacia la convivencia sana y la democratización.
Tu pareja y tú sois un equipo, al igual que es importante establecer límites con el resto de subsistemas familiares, es imprescindible partir del concepto de unidad: la pareja es un equipo, el cual toma decisiones y llega a acuerdos acerca de lo que es mejor para el sistema que forman.
Experimentar una relación conflictiva con la familia política del tipo “no soporto a la familia de mi pareja”, puede acarrear enfrentamientos con la pareja que, si no se llevan a cabo medidas para encauzar la situación, puede convertirse en un problema grave.
Por esta razón, recuerda que existen profesionales de la psicología que pueden ayudar en este tipo de conflictos.