La familia es por definición, un grupo de personas unidas por relaciones filiales, padres, hijos, hermanos o por vínculos de pareja. Con motivo de esta relación tan estrecha, es normal que surjan conflictos, ya que la conducta de cada uno de los miembros, va a repercutir en la dinámica familiar. Los conflictos familiares van más allá de las disputas de pareja, sino que tienen lugar con los hijos, entre hijos, o incluso con los abuelos o familia política. Problemas asociados al propio ciclo vital: cada cambio de ciclo de vida suele traer nuevas responsabilidades o necesidades de adaptación que pueden desencadenar conflictos a nivel familiar. Crisis externas: suelen tener lugar por la aparición repentina de algo inesperado y suele desencadenar situaciones en las que se buscan culpables por parte de la persona que se ha visto más afectada. Crisis estructurales: tienen lugar cuando se recuerdan o repiten acontecimientos del pasado que hace que aparezcan o renazcan los conflictos. Crisis de atención: suelen darse en familias que tienen a su cargo a personas dependientes y suelen ver sus libertades o actividades rutinarias restringidas.