Empatizar con los demás es un desafío para el que todos los seres humanos estamos dotados, dada la naturaleza social de nuestro cerebro, aunque es verdad que no todos desarrollamos el mismo nivel de destreza y logramos conectar con las emociones. Uno de los grandes descubrimientos de la neurociencia en los últimos años es el de las neuronas espejo. Las neuronas espejo tienen 2 grandes funciones. La primera es imitar el comportamiento adulto para aprender lo más rápido posible, y aumentar las posibilidades de sobrevivir. La segunda función es comprender las acciones, emociones e intenciones de los demás, evaluando hasta el más mínimo detalle de su lenguaje no verbal, reflejando sus emociones en nuestro interior, es decir, convertirte en una persona empática y aprender a como conectar con mis emociones. Probablemente, sentir en tus carnes lo que él o ella sintió, os conectó de algún modo. Para poder empatizar, es fundamental aumentar nuestros niveles de autoconciencia emocional, porque las emociones, tanto las nuestras como las que reflejamos de otros, se expresan siempre en primer lugar en el cuerpo, en forma de sensaciones. Los prejuicios matan nuestra capacidad para escuchar a los demás, igual que nuestras inseguridades. Y como cualquier fortaleza en exceso se acaba transformando en debilidad, la empatía que realmente ayuda, nutre y potencia, es aquella en la que nos interesamos en ayudar a los demás a estar mejor, siendo conscientes de nuestras propias necesidades y límites. Además de todo lo anterior, resulta clave entrenar nuestra capacidad de observación del lenguaje no verbal porque como decía antes, las emociones se expresan en el cuerpo. Con estos 4 consejos capaces de potenciar tu empatía e inteligencia emocional, empezarás a estar más preparad@ para que, conectando con las emociones de los demás, éstas no te arrastren ni condicionen tu respuesta. Tú o yo podemos estar enfadados y perder el control de nuestras emociones. Y también podemos elegir si nos enganchamos al reproche de la otra persona y reaccionamos devolviéndole el golpe y echando leña al fuego de la batalla hasta que alguno de los dos acabe seriamente herido; o podemos conectar con su situación, su mirada, su emoción, su sensación de “frustración, impotencia y desborde”, para interesarnos por lo que le condujo hasta ahí y por las posibilidades de encontrar el camino de salida… Posiblemente de esto va, el desafío de la empatía…