Cuando mencionamos la palabra EMPATÍA es “ponernos en el zapato del otro”. Se trata de entender los pensamientos y sentimientos de la otra persona y mirarlo desde la perspectiva de lo que le ha tocado vivir. Ser empático no significa que todos te tienen que caer bien o que tú le agrades a todos y, mucho menos, estar de acuerdo con aquello que dicen o sienten los demás. Simplemente es aceptar, comprender y respetar las diferencias sin juzgar. Para que puedas desarrollar o potenciar la empatía con las personas que te rodean, te sugiero que pongas en práctica las siguientes recomendaciones: Escuchar con la mente abierta y sin prejuicios. Enfocarse en comprender al otro en lugar de juzgarlo. No interrumpir mientras nos están hablando. Evitar dar consejos en lugar de intentar sentir lo que el otro siente. Tener buena predisposición para aceptar las diferencias que hay con los demás. Ser tolerantes y pacientes con los que nos rodean y con nosotros mismos. El regalo más preciado que podemos dar a otros es nuestra presencia. Cuando nuestra atención plena abraza a los que amamos, florecen como flores. Observar cómo la gente afronta las victorias, las derrotas y todo lo que hay en medio permite conocer sus mecanismos de afrontamiento, su resistencia y su capacidad para gestionar emociones fuertes, lo que brinda una poderosa oportunidad para la empatía y la comprensión. Del mismo modo que un jugador experto lee las sutiles señalesales de otros jugadores para calibrar sus emociones e intenciones, las personas pueden llegar a comprender mejor a los demás prestando especial atención a las expresiones faciales, el lenguaje corporal y el tono.