Se trata de personas que, lejos de aportar cosas buenas a nuestras vidas, se encargan de hacerla más difícil con constantes críticas y desautorizaciones hacia nosotros como padres.
Esto suele ser altamente perjudicial para la crianza de nuestros hijos en el sentido de querer cambiar las cosas a su modo, sin respetar nuestras opiniones y deseos.
En muchos casos pueden llegar a producir que nuestros hijos nos dejen de respetar porque saben que cuentan con su apoyo.
Sin embargo, también es cierto que hay abuelos que lo hacen sin darse cuenta, pero no por eso dejan de ser conductas tóxicas; en estos casos, es importante observar, poner límites y comunicarnos asertivamente con ellos, desde el respeto, la sensatez y la empatía.
Más que de “abuelos tóxicos”, hablamos de abuelos con conductas tóxicas, que son las que dañan a sus nietos o que interfieren en la crianza de nuestros hijos: Suelen desautorizar a los padres Esto es bastante frecuente, incluso cuando los padres han dado indicaciones claras de ciertas cosas que los hijos pueden o no hacer.
También, los límites en relación con el tiempo que pasan con sus nietos.
Así, con esto nos referimos a todo tipo de límites, pues quieren tener toda la libertad para poder estar con sus nietos o llevárselos cuando quieran.
También quieren determinar lo que ellos pueden o no hacer, sin tomar en cuenta las opiniones de los padres (o conociéndolas, pero sin respetarlas).
Les hablan mal de sus padres Suelen ser personas que les hablan mal a sus nietos de sus papás, criticando lo que ellos hacen o la manera en la que los están criando, fomentando así las molestias e incluso peleas entre padres e hijos.