El apego ansioso se caracteriza por una necesidad de contacto en el vínculo.
El apego ansioso se desarrolla a partir de las experiencias en la infancia con los referentes de cuidados.
La persona con apego ansioso alternará emociones de enfado y sumisión, en una constante ambivalencia que marca la relación.
Vivir con un apego ansioso está marcado por una necesidad excesiva de contacto con el otro, algo que puede ponerse en marcha de distintas formas.
La persona regula sus emociones mediante el contacto con otra persona, tolera la incertidumbre así.
En la vida adulta se da una gran prioridad a las emociones que sirven como guía.
Las personas con apego ansioso viven relaciones muy intensas, donde hay muchas emociones que se sienten como incontrolables.
Además, pocas veces sienten calma, y la sienten solo cuando entran en contacto con la otra persona.
No necesariamente tiene que haber conductas de control, aunque pueden darse.
El estilo de apego es algo que nos marca mucho pero que se puede trabajar en terapia.