Las personas que están cerca de nuestros hijos tienen un papel fundamental en su desarrollo, e influyen en la manera en la que ellos se relacionan con otros, en cómo ven el mundo y en cómo se sienten en general.
Podemos llamar abuelos tóxicos a aquellos que tienden a presentar conductas tóxicas con sus nietos, o conductas que interfieren en nuestra forma de crianza, como la manipulación, con conductas egoístas y perjudiciales para nosotros y nuestros hijos.
Se trata de personas que, lejos de aportar cosas buenas a nuestras vidas, se encargan de hacerla más difícil con constantes críticas y desautorizaciones hacia nosotros como padres.
Esto suele ser altamente perjudicial para la crianza de nuestros hijos en el sentido de querer cambiar las things a su modo, sin respetar nuestras opiniones y deseos.
En muchos casos pueden llegar a producir que nuestros hijos nos dejen de respetar porque saben que cuentan con su apoyo.
Más que de “abuelos tóxicos”, hablamos de abuelos con conductas tóxicas, que son las que dañan a sus nietos o que interfieren en la crianza de nuestros hijos.
Suelen desautorizar a los padres, incluso cuando los padres han dado indicaciones claras de ciertas cosas que los hijos pueden o no hacer.
También, los límites en relación con el tiempo que pasan con sus nietos.
Así, con esto nos referimos a todo tipo de límites, pues quieren tener toda la libertad para poder estar con sus nietos o llevárselos cuando quieran.
Intentan comprar el amor, nuestros hijos son sensibles y pueden sentirse mal ante estas personas al notar que generan discordia y molestias en los papás.
Les hablan mal de sus padres, suelen ser personas que les hablan mal a sus nietos de sus papás, criticando lo que ellos hacen o la manera en la que los están criando, fomentando así las molestias e incluso peleas entre padres e hijos.
Tienen un nieto favorito y lo hacen evidente, otra señal de abuelos tóxicos es el favoritismo que tienen con alguno de sus nietos, y no tanto porque “tengan un nieto preferido”, sino porque lo hacen evidente, con comentarios explícitos delante del otro nieto.
Todas estas conductas son altamente perjudiciales para la crianza de los niños, pues no se trata solamente de que ponen en tela de juicio la autoridad de los padres, sino que además generan una gran confusión en los nietos sobre todo cuando son más pequeños, pues requieren de estructura y coherencia para poder tener un desarrollo psicoemocional sano.
Y no es fácil detectar estas conductas, porque, además, provienen de personas a quienes queremos y son nuestros propios padres, quienes cuidaron de nosotros.
Por ello insistimos en que muchas veces lo hacen de forma inconsciente, y debemos ser flexibles y entender, pero eso no quita que debamos hablar con ellos.
Por todo esto, si detectamos ciertas conductas tóxicas en los abuelos, ya sea en tus padres o en tus suegros, es muy importante que pongas límites.
Habla con tu pareja y con ellos, enfatiza en que la crianza depende de sus propias decisiones como padres, lleguen a acuerdos y, si no es posible o se muestran a la defensiva, habría que considerar la distancia física o un replanteamiento total de la dinámica de su relación.
Recuerden que lo importante es el bienestar de los niños y mantener un clima familiar positivo para todos.