La lealtad empieza por uno mismo, antes de poder ser capaces de mostrar lealtad hacia otras personas o hacia una organización.
Las personas leales lo son primero consigo mismos, son auténticos y se muestran de forma sincera y coherente con sus principios.
Para entrenar la lealtad contigo mismo y tu organización, reflexiona cuáles son los valores más importantes en tu vida y cómo demuestras en tu día a día el tiempo y dedicación a esos aspectos importantes para ti.
Eres coherente en tu día a día con tus valores principales, eres asertivo y te mantienes firme al comunicar tus ideas y sentimientos, siendo fiel a tus creencias y valores.
Reflexiona sobre qué cambios quieres hacer en tu día a día para mostrar más fidelidad a esos principios y respetas tu código ético y moral sin dejarte forzar a hacer algo que no quieras o en lo que no creas.
Las personas leales con sus organizaciones muestran algunos de los siguientes comportamientos, como sentirse agradecidos a las personas que han confiado en ellos para darles oportunidades, intentan favorecer a la empresa para la cual trabajan y no traicionarla con la competencia.
Se esfuerzan por cumplir con los objetivos y propósitos específicos del cargo que han aceptado en la empresa, respetan las normas de conducta y los valores de la organización de la que forman parte.
Mantienen discreción y prudencia en el tratamiento de la información de la organización de carácter confidencial para evitar perjuicios o daños a su empresa o compañeros de trabajo, y anteponen los intereses colectivos de la organización antes que sus intereses propios y se muestran colaborativos.
Cuidan la imagen de la organización para la que trabajan.