La empatía es un desafío para el que todos los seres humanos estamos dotados, dada la naturaleza social de nuestro cerebro, aunque es verdad que no todos desarrollamos el mismo nivel de destreza y logramos conectar con las emociones. Las neuronas espejo tienen 2 grandes funciones: la primera es imitar el comportamiento adulto para aprender lo más rápido posible, y aumentar las posibilidades de sobrevivir, y la segunda función es comprender las acciones, emociones e intenciones de los demás, evaluando hasta el más mínimo detalle de su lenguaje no verbal, reflejando sus emociones en nuestro interior, es decir, convertirte en una persona empática y aprender a como conectar con mis emociones. Para poder empatizar, es fundamental aumentar nuestros niveles de autoconciencia emocional, porque las emociones, tanto las nuestras como las que reflejamos de otros, se expresan siempre en primer lugar en el cuerpo, en forma de sensaciones. Resulta clave entrenar nuestra capacidad de observación del lenguaje no verbal porque como decía antes, las emociones se expresan en el cuerpo. Y como cualquier fortaleza en exceso se acaba transformando en debilidad, la empatía que realmente ayuda, nutre y potencia, es aquella en la que nos interesamos en ayudar a los demás a estar mejor, siendo conscientes de nuestras propias necesidades y límites.