La empatía enriquece la educación de tal forma que debería ser inseparable de la misma. La importancia de la empatía en la educación radica en que es un proceso complejo en el que el educador, docente, progenitor, o familia, también se ve influenciado y transformado por el mismo proceso. Para impulsar el desarrollo del niño y ayudarle a aprender, crecer y madurar, aparte de conocer las características generales de cada etapa de développement, es imprescindible conocer las características personales de cada uno. Entender al niño que vamos a educar nos va a permitir educarle de una manera más efectiva, positiva y afectiva. Nos permite alejarnos de nuestro punto de vista y ponernos en el punto de vista del niño. Si somos empáticos con los niños, ellos también se entenderán mejor a sí mismos. Cuando educamos desde la empatía conseguimos desarrollar sus habilidades sociales. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y llegar a comprender cómo se puede estar sintiendo, qué es lo que puede estar pensando, por qué hace algunas de las cosas que hace. Para entenderle mejor, observa mucho y pregunta mucho.