El estrés y la ansiedad pueden generar conflictos en la relación matrimonial. Cuando uno o ambos cónyuges están estresados o ansiosos, pueden ser menos tolerantes, más irascibles y menos comprensivos con su pareja. El estrés y la ansiedad pueden disminuir la capacidad de la pareja para comunicarse efectivamente, aumentar el conflicto y reducir la intimidad. También pueden afectar la salud física y emocional de cada individuo y su capacidad para apoyar a su pareja. Cuando uno de los cónyuges está estresado o ansioso, puede tener menos energía y disposición para compartir momentos íntimos con su pareja, lo que puede generar frustración y distancia emocional. Además, el estrés y la ansiedad pueden afectar la libido y el deseo sexual, lo que puede generar tensiones adicionales en la relación. El estrés y la ansiedad pueden causar problemas de sueño, fatiga, dolor de cabeza y otros problemas de salud, lo que puede hacer que una persona se sienta menos disponible para su pareja.