Los diferentes estilos de comunicación disfuncional hacen referencia a actitudes que se asumen al momento de abordar un desacuerdo o una diferencia. Todas ellas tienen en común el hecho de que impiden un diálogo genuino y, por el contrario, fomentan o prolongan el conflicto entre las personas. Así mismo, los cuatro estilos de comunicación disfuncional son factores que incrementan el miedo y la dependencia patológica en las relaciones. A su vez, todos implican una falta de responsabilidad frente al control de las emociones negativas y a la resolución de problemas. Uno de los estilos de comunicación disfuncional es el inculpador o agresivo. El aplacador o no asertivo es un modelo en el cual la persona evita expresar su opinión, en especial cuando esto contradice o cuestiona la opinión de otros. Otro de los estilos de comunicación disfuncional es el calculador, intelectual o “muy razonable”. Finalmente, encontramos el modelo distractivo o manipulador. Los estilos de comunicación disfuncional son un obstáculo muy grande en la resolución de conflictos.