Ten en cuenta que normalmente no existe una única opción «correcta». El camino que elijas será el tuyo, a veces hay más de una opción correcta o buena, cada decisión tendrá sus cosas buenas y sus cosas malas, no exíste una única decisión «correcta», y podrías estar bien tanto en una como en otra opción dependiendo de cómo vivas en esa opción. Considera TODAS las opciones, valoriza la oferta de trabajo A frente a la oferta de trabajo B… pero aquí también existe la opción «ninguna de ellas y seguir buscando». Reflexiona también sobre el por qué de la decisión, ¿por qué debo tomar ésta decisión, qué pasaría si no lo hago, si las cosas siguieran como hasta ahora y yo no me decidiera ni me movilizara hacia ninguna opción cuáles serían las consecuencias. Visualízate en cada una de las opciones, ¿cómo me veo en la opción 1, cómo me hace sentir, me imagino siendo feliz en ésta opción, intenta imaginar con todo el detalle que puedas cada opción y cómo te hace sentir. Analiza pros y contras, y el peso emocional que tienen para tí, realizar una lista de «Pros y Contras» es realmente muy útil, escribirlo es además una buena forma de organizar nuestras ideas. Ponte una fecha para tomar la decisión, teniendo en cuenta los plazos que tengas para decidir, la dificultad de la decisión, etc, no te quedes en la «parálisis del análisis» analizando indefinidamente pros y contras. Al decidir hemos de dejar las otras opciones atrás para poder avanzar, hemos de comprometernos con la decisión tomada plenamente, y vivir en la opción que hayamos elegido, sin mirar a atrás. Estar pensando en «qué hubiera pasado si…» no nos es útil, no nos deja estar en el presente. No podemos tenerlo todo, al elegir un camino renunciamos a otros y los dejamos atrás, es verdad que podemos siempre reconducir nuestros caminos hacia otra dirección, pero no podemos vivir pensando en «qué hubiera pasado si..» no podemos saberlo.