ENTONCES, ¿CÓMO SE DEBE GESTIONAR LA IRA EN LOS ANCIANOS?
Indudablemente, uno de los aspectos en los que debemos prestar especial atención en el cuidado de ancianos es infundirles tranquilidad y hacerles sentir acompañados y comprendidos.
Escucharles, darles conversación e intentar no entrar en una discusión con ellos son las tres claves para que el anciano se sienta más relajado y prevenir sus posibles ataques de ira.
Si aun así no podemos evitar un episodio de agresividad, estos son algunos consejos para saber cómo reaccionar y tranquilizar al anciano:
1. DISTRAE SU ATENCIÓN
Ante una actitud agresiva, lo mejor es cambiar de tema, hablarle al anciano de algo cotidiano que le haga feliz, preguntarle cómo se encuentra, qué ha hecho durante el día y evita dar importancia a sus contestaciones o provocaciones.
2. DEMUÉSTRALE QUE NO ES FRÁGIL
Cuando un anciano se sienta frágil, inútil o desprotegido, los episodios agresivos son más frecuentes, por lo que evita este tipo de sentimientos e intenta demostrarle el importante papel que representa para su familia, todo lo que ha logrado a lo largo de su vida y lo que todavía puede aportar.
Hazle sentir útil.
3. EVITA RAZONAR CON ÉL
La capacidad de pensar con lógica en los ancianos se deteriora por lo que intentar entrar en una discusión argumentativa y hacerle entender que no tiene razón es una pérdida de tiempo.
El anciano no te entiende e insistirle solo aumenta su inestabilidad emocional y, por tanto, su enfado.
4. SEPARA TUS LAZOS PERSONALES CON EL ANCIANO
Si el anciano es familiar tuyo, sabemos que es difícil no tomarte su agresividad como algo personal, pero no está realmente enfadado contigo sino que su situación de vulnerabilidad hace que esté más irascible.
Por eso, es esencial que intentes no darle importancia y no enzarzarte en una pelea con él.
No sirve de nada.
5. PIDE AYUDA PROFESIONAL
Hay veces que la agresividad se vuelve algo incontrolable y por más que tu actitud sea la adecuada, no puedes evitarla.
En esos casos, lo mejor es acudir a cuidadores profesionales que conozcan el comportamiento en la tercera edad y sepas no mezclar lo personal con lo profesional.
Ellos ayudarán a controlar las emociones del anciano y harán que todo sea un poco más fácil.