Los niños con TOC no pueden dejar de preocuparse por cosas como estas: que alguien enferme, se haga daño o muera que las cosas puedan contener gérmenes o estar sucias que algo esté bien recto, ordenado, correcto o exactamente bien que algo dé buena suerte o mala suerte, esté mal o bien, sea seguro o nocivo que sus ideas negativas o malas se hagan realidad.
El TOC también causa hábitos preocupantes (llamados rituales).
Para los niños con TOC, estos hábitos son una manera de asegurarse de que no les pasen cosas malas.
Los niños con TOC pueden sentir que tienen que: lavar y limpiar las cosas una y otra vez borrar, rescribir y empezar de nuevo repetir palabras, frases o preguntas (dentro de su cabeza o en voz alta) revisar y volver a revisar las cosas tocar, golpear, dar pasos de una manera inusual colocar las cosas en un orden correcto.
Un niño con TOC puede pensar cosas como estas: "Necesito tocar las cuatro esquinas de mi pupitre.
Si no lo hago, mi madre se pondrá enferma y morirá".
Los niños suelen decir que este tipo de ideas no tienen ningún sentido.
Pero están tan preocupados que hacen sus hábitos (o rituales) solo para sentirse seguros.
Al principio, hacer el hábito parece ayudarlos a sentirse mejor.
Pero en el TOC, los rituales se multiplican.
Les exigen cada vez más tiempo y les hacen gastar más energía.
En vez de ayudarlos a encontrarse mejor, les causan estrés.
Los niños no quieren pensar en cosas estresantes ni hacer sus hábitos.
Pero el TOC los hace sentir que no pueden dejar de hacerlos.
Los niños se pueden preguntar por qué tienen que pensar esas ideas o hacer esas conductas.
Pueden no saber que algo llamado TOC es lo que está causando sus síntomas.