Las normas y límites son la referencia que da apoyo y seguridad. Sin embargo, es tan perjudicial poner unas normas demasiado estrictas como no poner ninguna. Por este motivo es necesario encontrar un punto intermedio en que la norma guíe la conducta y a la vez cree seguridad en el niño o niña. Explica el por qué. Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. Desaprueba la conducta, NO al niño. Deja claro a tus hijos que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. Controla las emociones. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma la situación y contar hasta diez antes de reaccionar. Hay que tener en cuenta que todos somos una referencia y nuestra conducta y nuestro lenguaje es captado por el, por lo tanto hay que cuidar qué tipo de mensajes trasmitimos, tanto verbal como no verbal y qué estilo de comportamiento, por eso mismo hay que tener especial cuidado con el modelo que se trasmite.