Para apoyar a los niños con TEA, es fundamental tener en cuenta ciertas estrategias para ayudar a calmar a las personas con Autismo o Asperger.
Actúa de forma tranquila y calmada, porque en una crisis, el niño suele estar confundido o asustado y puede experimentar todo tipo de emociones negativas, por lo que es importante no tratar de levantarle la voz ya que no servirá de ayuda y lo más probable es que se agrave la situación.
Lo que el niño necesita durante la crisis es comprobar que todo estará bien, que está a salvo y que no hay una razón por la que tenga que tener miedo.
La paciencia es tu gran aliada.
Dale un tiempo de tregua, retirando al niño del entorno en el que se encuentra y colocándolo en una habitación diferente para que se calme.
A través de un abrazo, la ira del niño se expresará físicamente, así que es importante que le sujetes hasta que se tranquilice y limite su movimiento de modo que no pueda autolesionarse.
Mantener al niño entretenido con actividades y juegos es una manera efectiva de prevenir situaciones estresantes y reducir la ansiedad.
Proporcionar juegos sensoriales que estimulen diferentes sentidos, como puzzles táctiles o sonidos relajantes, e identificar los desencadenantes de estrés del niño y evitarlos en la medida de lo posible para crear un ambiente tranquilo y ordenado, son muy útiles.
Enseñar al niño estrategias de autocontrol, como la respiración profunda o contar hasta diez, para manejar situaciones de conflicto o frustración, proporciona la estabilidad emocional necesaria.
Finalmente, crear un ambiente donde se sientan aceptados y comprendidos es esencial para su bienestar emocional y brindar apoyo para que puedan desarrollar todo su potencial.