Estas personas muestran ansiedad ante una situación de evaluación que posiblemente sea negativa para ellos, miedo a una nota baja en un examen, a utilizar una palabra incorrecta y equivocarse, o no saber responder una pregunta de los profesores, son algunos de los miedos que experimentan los que padecen fobia a los exámenes.
No hay solución si no se se afronta el problema, no existe.
Algunos de estos síntomas serían: Sequedad de boca Sensación de desmayo Falta de aire Fuertes temblores Cefaleas Ruborización Palpitaciones Sudoración Dolor u opresión torácica Deseos urgentes de orinar
Puede que vayan unidas una y la otra y su causa conjunta provenga de una mala experiencia que ocurrió en el pasado.
Se suele expresar por medio de lagunas mentales, con el deseo de querer huir de la situación o con la decisión de no asistir a dicho examen.
Normalmente cuando se teme a algo suelen haber habido malas experiencias consiguiendo que se confundan algunas reacciones ante esta situación determinada, algunas de ellas podrían estar relacionadas con una intervención fallida en el colegio, una burla de algún compañero, la insistencia de algún profesor en preguntar en clase por la lección delante de todos los compañeros, problemas en casa, la cultura de estudio que se tenga en la familia, las expectativas que se esperen de la persona, tener alguna dificultad de aprendizaje (leer lento, dislexia, faltas de ortografía).
En la clínica se trabaja el tipo de información que tiene la persona acerca de triunfar o fracasar ante un reto; se analizan los niveles de ansiedad con que cuenta la persona tanto ante un examen como en otras situaciones comprometidas para la persona, proponiendo un plan que reduzca el estrés; se tratarían las maneras de pensar al enfrentarse ante una situación determinada.
Por medio de técnicas cognitivas y conductuales se intentaría dotar de herramientas a este tipo de personas para evitar que se dé el problema y poder presentarse a un examen.