Usted puede tener un problema con la bebida si tiene al menos 2 de las siguientes características: Hay momentos en los que toma más o por más tiempo que lo que planeó. No ha sido capaz de disminuir o dejar de tomar por usted mismo, aun cuando ha tratado o quiere. Pasa mucho tiempo bebiendo, enfermo por beber o recuperándose de las borracheras. Su deseo de beber es tan fuerte que solo puede pensar en eso. Como resultado de la bebida, no hace lo que se espera que haga en casa, el trabajo o la escuela. O sigue enfermo a causa de la bebida. Continúa bebiendo, aunque el alcohol le esté causando problemas con su familia y amigos. Pasa menos tiempo o ya no participa en actividades que solían ser importantes para usted o que disfrutaba. En su lugar, ocupa ese tiempo para beber. Su consumo de alcohol lleva a situaciones en las que usted u otra persona puede estar en peligro, como al manejar ebrio o tener sexo sin protección. Su consumo de alcohol lo hace estar ansioso, deprimido, olvidadizo o causa otros problemas de salud, pero usted sigue bebiendo. Tiene que beber más para conseguir el mismo efecto del alcohol. O, la cantidad de tragos que solía tomar tienen menos efecto que antes. Cuando los efectos del alcohol desaparecen, usted tiene síntomas de abstinencia. Estos incluyen, temblores, sudoración, náuseas o insomnio. Puede que incluso tenga convulsiones o alucinaciones.