Las causas o razones principales por las que los adolescentes beben alcohol son las siguientes:
Para encajar dentro de un grupo social
Por la curiosidad de sentir los efectos del alcohol
Para desinhibirse en reuniones sociales
Para liberar tensiones y malestar en la familia
Para gestionar las emociones: en este caso, es muy importante detectar el consumo ya que puede desarrollarse una adicción.
Porque el alcohol les hace “sentir bien”
Existe muchísimas otras razones y cada adolescente nos puede contar sus motivos, pero a grandes rasgos podríamos agruparlas en la clasificación anterior.
Aunque muchas veces no sea alarmante el hecho de experimentar o querer encajar en un grupo social, es importante conocer todas las razones por las que un adolescente bebe alcohol.
De este modo, podremos diferenciar entre un consumo puntual y un abuso del alcohol.
Es fundamental tener en cuenta que la adolescencia no solo es una etapa de experimentación sino también de diferenciación.
Esto significa que muchos jóvenes adoptan actitudes contrarias a las aprendidas en el núcleo familiar y empiezan a formar una personalidad y hábitos propios.
Estos hábitos suelen ir dirigidos al objetivo de encajar entre otros jóvenes.
Por esta razón, muchos adolescentes utilizan el alcohol como lubricante social o como herramienta para poder formar parte de un grupo.
Para poder detectar una dependencia al alcohol en edades tempranas, es importante observar los siguientes síntomas:
Síntomas físicos: enrojecimiento de la piel, cansancio, dolores de cabeza, náuseas, dificultad para concentrarse…
Síntomas emocionales: desinterés en general, bajo estado de ánimo, dificultad para expresar emociones (esto se conoce como aplanamiento afectivo y se da en fases más avanzadas del alcoholismo), irritabilidad, impulsividad y comportamientos de riesgo.
También podemos observar síntomas familiares o sociales como las discusiones constantes, aislamiento, problemas escolares…