El pensamiento humanista es una corriente filosófica que pone énfasis en la dignidad y el valor inherente del ser humano, así como en su capacidad para la autorrealización y el crecimiento personal.
Dentro del ámbito de la psicología, el enfoque humanista ha dado lugar a varias teorías que se centran en comprender y promover el desarrollo humano desde una perspectiva positiva y centrada en la persona.
Maslow propuso una jerarquía de necesidades humanas, conocida como la “Pirámide de Maslow”.
En esta teoría, las necesidades humanas se organizan en una estructura que va desde las necesidades básicas, como alimentación y seguridad, hasta necesidades más elevadas, como la autorrealización y el crecimiento personal.
Maslow sostuvo que una vez que se satisfacen las necesidades básicas, los individuos tienen el potencial de buscar el autoconocimiento, la creatividad y el cumplimiento de su máximo potencial.
Rogers desarrolló la teoría del “Self” (el yo) como un aspecto central de su enfoque humanista.
Según Rogers, el objetivo principal de la vida humana es alcanzar el autoconocimiento y la autorrealización.
Él creía que cada individuo tiene un impulso innato hacia el crecimiento y la superación personal, y que este proceso es facilitado por un entorno que proporciona aceptación incondicional, empatía y autenticidad.
Rollo May se centró en la exploración de la experiencia humana en su búsqueda de significado y propósito.
Su teoría enfatiza la importancia de enfrentar la ansiedad y los desafíos existenciales como una parte integral del desarrollo humano.
May argumentó que el individuo tiene la capacidad de trascender las limitaciones percibidas y encontrar un sentido de significado a través del compromiso auténtico con la vida y sus elecciones.
Karen Horney, aunque menos conocida como psicóloga humanista, contribuyó con ideas importantes relacionadas con el desarrollo de la personalidad desde una perspectiva centrada en la persona.
Horney se centró en la importancia de las relaciones interpersonales y la necesidad de seguridad emocional para el crecimiento personal.
Su enfoque resaltó la importancia de la autoaceptación y la autenticidad en la búsqueda de la autorrealización.
Estas teorías del pensamiento humanista proporcionan un marco conceptual para comprender la naturaleza humana, así como para guiar intervenciones y prácticas que fomenten el bienestar y el desarrollo personal.