La herencia transgeneracional son aquellos aspectos de carácter emocional que heredamos de nuestros abuelos y padres, como ser deseos, dolencias, creencias, experiencias, mandatos o traumas. De nuestra familia no solo heredamos genes o similitudes físicas, sino también aspectos emocionales que nos permiten adaptarnos mejor a nuestro entorno, buscando sobre todo nuestra supervivencia, pero que al no ser correctamente gestionados, condicionan de gran manera nuestra libertad emocional. La herencia transgeneracional se hace presente sobre todo de forma inconsciente, no es algo de lo que tenemos plena consciencia, pero se pueden ver por las consecuencias que tienen, o sea, los conflictos que vivimos y que en el fondo son producto de esa herencia.
Se suelen hacer presentes en nuestra vida a través de dos mecanismos, repetición o compensación. Por repetición, que es cuando al igual que un abuelo o un padre, vivimos las mismas experiencias. Una pareja violenta, un sentimiento que siempre nos acompaña, la imposibilidad de desarrollar un negocio familiar, un ejemplo puede ser cuando repetimos la historia de nuestra madre que todo el tiempo reclamaba tiempo y atención de su pareja. Por compensación, que es el mecanismo más presente dentro de la herencia transgeneracional, es cuando la herencia nos hizo movernos hacia el otro lado de la balanza, pasamos de una abuela que vivo una relación de pareja sofocante en donde no podía ser ella misma, a nosotros decidir inconscientemente no tener una relación de pareja para no perder nuestra libertad. Ambos mecanismos nos mantienen atrapados, porque ambos nos impiden encontrar nuestro propio camino. Lo que solemos necesitar es sobre todo la flexibilidad necesarias para movernos entre los diferentes aspectos de nuestra personalidad, si estamos posicionados de forma rígida en un aspecto, es nuestra libertad emocional la que está en juego.