Dentro de los ejes contemplados para el abordaje de una persona con CEA se encuentra el reconocimiento y modulación de la expresión emocional, el modelado de interacciones sociales a través de un entrenamiento en habilidades sociales, la estimulación para la participación en acciones conjuntas, y la flexibilidad cognitiva apelando a una amplitud en los intereses que permitan una relación con el entorno.
Siguiendo las recomendaciones de las guías NICE las intervenciones psicológicas deben ser la primera elección para el manejo de las dificultades de comportamiento, como también otros problemas de salud mental asociados especialmente déficit de atención, hiperactividad y ansiedad.
Además, se deben considerar las intervenciones psicosociales que incluyan el desarrollo de habilidades de comunicación y habilidades sociales.
La atención integral considerando a las familias y cuidadores es otro pilar del abordaje terapéutico.
Considerar un tratamiento integral que contemple la intervención coordinada de distintos profesionales de la salud.
Contemplar un abordaje individual, familiar y contextual.
Atender a los intereses, creencias y necesidades de la persona con TEA como base para el abordaje.
El modelo de intervención debe respetar las necesidades de orden, estructura y anticipación que muestran las personas con TEA.