El ambiente de trabajo es fundamental para poder controlar el estrés. Si estamos en un ambiente sano y positivo, donde tenemos buena relación con nuestros jefes y compañeros, hay un avance importante, ya que nos sentimos valorados, apoyados y centrados en lo que tenemos que hacer, sin temor a la críticas, al bullying o a los castigos. Es necesario que organices tu tiempo y establezcas un programa de tareas a realizar que no sea demasiado exigente para no trabajar en exceso o quedarte más tiempo de tu horario de trabajo para cumplirlo. Aprende a delegar y a pedir ayuda cuando el trabajo exceda tus capacidades o velocidad de reacción. Date la oportunidad de tomar recesos breves cada dos horas de trabajo, aprovecha para hacer ejercicios de estiramiento en tu lugar, realiza caminatas en los pasillos o de manera estática. Aprende técnicas de respiración y meditación, te ayudarán a tranquilizarte si te sientes ansioso, a despejar y descansar la mente para volver con más energía y enfoque a tus labores. Elabora junto con tu jefe una descripción de tu puesto que explique tus funciones y responsabilidades, las cuales nunca deberán exceder ni tomar responsabilidades que no te corresponden. Es importante que establezcas metas factibles de cumplir, de nada sirve fijar metas demasiado ambiciosas que no podrás cumplir, solo serán una fuente de presión laboral. Trata de realizar actividades físicas a diario, te ayudarán a reducir el estrés y a prevenir enfermedades. Aliméntate sanamente privilegiando los vegetales, los cereales integrales y la proteína magra, evitando azúcares y grasas. Si sientes que a pesar de llevar a cabo estas recomendaciones no puedes controlar el estrés, no dudes en buscar apoyo profesional de un psicoterapeuta, psicólogo o psiquiatra.