El miedo al fracaso está condicionado por 3 factores:
La valoración que hacemos de nosotros mismos cuando desarrollamos una actividad o labor y obtenemos el resultado.
La interpretación que elaboramos de la situación.
La anticipación que generamos y creamos al pensar en las posibles consecuencias.
Tras el fracaso, solemos tener una visión de la situación catastrófica y negativa.
Esta visión suele presentarse de forma recurrente y automática.
Todo ello te hace pensar que eres incapaz de afrontar tus objetivos o retos personales, lo que acarrea que termines imponiéndote barreras que te limitan a la hora de perseguir tus metas.
Detrás del miedo al fracaso se suelen esconder otros temores, como por ejemplo el miedo a ser criticados, a la decepción, pensar que no estás a la altura de las circunstancias.
Si encuentras la causa principal que está generando que te sientas así, podrás saber con mayor exactitud qué es lo que necesitas y actuar sobre ello.