La Inteligencia Emocional es una habilidad crucial en la infancia y adolescencia, facilitando el reconocimiento, comprensión y manejo de las emociones, tanto propias como ajenas. Esta competencia es esencial para un desarrollo socioemocional saludable y está compuesta por varios componentes fundamentales: autoconciencia emocional, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.
La autoconciencia emocional es la capacidad de reconocer y comprender nuestras propias emociones y su impacto en nuestros pensamientos y comportamientos.
La autorregulación es una habilidad esencial dentro del marco de la inteligencia emocional, especialmente relevante para el apoyo emocional en infancia y adolescencia.
La motivación se puede entender como una habilidad intrapersonal que permite gestionar correctamente los impulsos emocionales y dirigirlos hacia objetivos saludables y constructivos.
La empatía es una habilidad esencial en el apoyo emocional para niños y adolescentes, ya que permite a los profesionales y cuidadores conectar emocionalmente con los menores, comprendiendo sus sentimientos y necesidades desde una perspectiva genuina y auténtica.
Las habilidades sociales son fundamentales en el desarrollo emocional de la infancia y adolescencia, ya que permiten a los menores interactuar de manera efectiva con su entorno, estableciendo relaciones interpersonales positivas y resolviendo conflictos de forma pacífica.