Hablando tradicionalmente, la meditación se puede hacer en una de cuatro posiciones: sentado, de pie, acostado (supino) y caminando.
Sentarse es el más común, pero ante todo, la meditación es personal.
Si prefieres una posición sobre otra, no hay motivo para no utilizarla.
La elección de la posición de meditación depende de tu comodidad y preferencia personal.
Lo más importante es encontrar lo que funciona mejor para ti en tu práctica de meditación.
Prueba múltiples posiciones hasta que encuentres la que mejor funcione para ti.
La posición supina puede ser controvertida entre los puristas, pero tiene algunos beneficios.
Acuéstate con los pies planos en el suelo y las rodillas dobladas para mantener la vigilia.
Concéntrate en alargar tu columna vertebral y mantener las piernas separadas aproximadamente al ancho de los hombros.
Busca la simetría en tu cuerpo.
Tus manos deben estar a unos treinta centímetros de tus caderas, con las palmas hacia arriba en el suelo pero relajadas.