Ahora observa a tu alrededor con atención plena. Abre todos tus sentidos. No discrimines entre lo que te gusta y lo que no. Sólo se consciente de todo lo que te rodea.
Vista La vista es probablemente el sentido que estamos más acostumbrados a usar cuando caminamos. Sin embargo, ¿con qué frecuencia centramos la mirada en lo que surge a nuestro paso?.
En lugar de ello, te animo a mirar realmente. Si estás en un lugar que conoces, puedes comenzar a observar cosas que han cambiado: nuevas plantas en la terraza de una vecina, el color de una casa en la que nunca habías reparado…
Tómate el tiempo para disfrutar de los diferentes colores y texturas de lo que te rodea.
Durante la meditación caminando vamos a escuchar.
En general, siempre estamos oyendo, recibiendo sonidos, pero es muy fácil desconectar y no prestarles atención.
Pon atención también en este sentido.
Y curiosidad. Como si olieras por primera vez.
Toma una profunda inhalación de aire fresco.
Céntrate en la inhalación y la exhalación.
Disecciona la variedad de los olores, los pensamientos y emociones que provocan en tí.
Contacta con las sensaciones corporales.
Piensa en cómo percibes el aire en las zonas del cuerpo que están en contacto con él.
Date cuenta de cómo se siente el suelo bajo tus pies: ¿Es cemento sólido, o estás en un camino rocoso o más suave?
Siente las sensaciones cada vez que das un paso.
No te embales, muévete conscientemente todo el tiempo que puedas.
A medida que vas andando, probablemente notarás que los pensamientos fluyen o se agolpan en la mente.
Lo que tienes que hacer, un recuerdo, algo que te preocupa… Es normal.
Está bien.
Lo importante es reconocer el pensamiento, sin poner ningún tipo de juicio sobre el mismo.
Este es un tiempo para mirar, observar esos pensamientos, ideas, imágenes.
Tiempo para observar pensamientos y emociones sin categorizar como buenas o malas.
Puedes resolver los problemas más adelante si es necesario.
Ahora es sólo un tiempo para contactar contigo.
Durante la meditación caminando, pon tu intención en darte cuenta de todo suspendiendo el juicio, sin juzgar si es bueno, malo, agradable o desagradable.
También puedes dedicar una parte de tu meditación a poner atención en lo que te resulta positivo de tu caminata.