Meditar mientras paseas puede traer beneficios físicos y mentales a tu vida. La meditación es un entrenamiento que nos permite ganar mayor control mental y emocional. Meditar mientras paseas, es posible, y se encuentra dentro de la Tradición Theravada del Bosque, en la que se toma en cuenta la dimensión física. Algunos de los beneficios que se obtienen al meditar mientras paseas son los siguientes: la ansiedad se reduce, funciona para mejorar los cuadros de depresión, puede contribuir a disminuir los temores, la presión sanguínea mejora, relaja la mente, permite descansar mejor, ayuda a tener mejor memoria, permite disfrutar de estabilidad emocional, es posible alcanzar un nivel mayor de conciencia personal, relaja la tensión a nivel muscular, es beneficioso para conciliar el sueño, mejora la concentración, la persona disfruta de un mejor estado de ánimo.
El gran maestro de la meditación, Ajahn Chan, describía el meditar mientras paseas como “el agua quieta que fluye”. Esto significa que, en la medida en que se hace consciencia de los movimientos del cuerpo, también se puede experimentar mucha calma y, por consiguiente, bienestar trabajando desde la espiritualidad. Mientras más se ejecute esta práctica, se puede tener mayor control de las emociones y los pensamientos. A nivel físico, funciona para sentir calma, mejorar la hipertensión y disminuir la ansiedad.
La metodología para meditar mientras paseas es simple, se puede comenzar recorriendo unos veinte metros, presta atención a su cuerpo, y una vez que hace esto, comienza a caminar, una de las formas más sencillas para hacer este ejercicio es enfocarse en la sensación de los pies al contactar con el suelo, a medida que se da cada paso. Esta práctica se puede ejecutar en un espacio natural, pero si no es posible, se puede realizar en casa, aunque lo ideal son los espacios abiertos o entornos que nos ayuden a sentirnos relajados y desconectados de los deberes o pendientes.