La caminata es una actividad física que puede cambiar la vida de una persona, no solo porque puede vivir más tiempo, sino también porque puede vivir mejor. Se recomienda hacer caminata de paso rápido 150 minutos por semana, lo que se puede lograr caminando 45 minutos, día por medio, a una velocidad que permita cantar o hablar con alguien mientras se camina. La velocidad máxima de caminata se considera aquella en la que se puede hablar o cantar sin dificultad, lo que indica que se tiene suficiente aire. Para realizar esta actividad, se sugiere hidratarse antes de empezar, elongar un poco, caminar a paso normal durante los primeros 100 metros y luego aumentar la velocidad sin dejar de caminar. La caminata debe ser continua, sin parar, y se puede trotar en lugar de parar si es necesario, como cuando se llega a una esquina con tráfico. Después de 45 minutos, se puede volver a una velocidad más lenta durante los últimos 100 metros y finalizar el ejercicio con un vaso de agua.
La tasa recomendada de actividad física es de al menos 150 minutos por semana, lo que equivale a un poco más de 20 minutos por día. Esto es importante, especialmente en tiempos de pandemia, ya que la falta de ejercicio se asocia con un mayor riesgo de desarrollar una forma más grave de la enfermedad y de morir como consecuencia de ella. Los pacientes que no practican ninguna actividad física también tienen más probabilidades de ser hospitalizados y de morir por la infección que aquellos que sí lo hacen. Sin embargo, hacer caminata activa puede traer beneficios como más lucidez mental, mejor estado general, mejor estado físico y más entusiasmo, y se la recomienda para mejorar la calidad de vida.