Los autocuidados se clasifican en cuatro grandes grupos; físicos, sociales, emocionales y cognitivos. Todos en su conjunto forman un estado de bienestar y nos ayuda a mejorar y sanar nuestra salud mental. Yo me voy a centrar en los autocuidados físicos y cognitivos que engloban todo lo que tiene que ver con descansar, leer, escuchar música, conectar con nosotros mismos, pasear… En definitiva; con cuidarnos y mimarnos mucho. Alégrate la vista eligiendo para decoración de este espacio colores neutros y naturales. Elige una playlist de música relajante para tener de fondo y escuchar mientras disfrutas del tiempo contigo y de lo que te gusta hacer. El tacto puedes estimularlo con los tejidos que se encuentren en ese lugar; una alfombra suave, un cojín, una manta con tejido gustoso… Cuando un lugar tiene un olor agradable lo hace mucho más cómodo y acogedor. Pon velas aromáticas, incienso o incluso un ambientador con un olor suave y rico. Favorecerá tu bienestar. Soy fiel seguidora de las infusiones, por lo que no encuentro nada mejor para el sentido del gusto que una buena infusión calentita con aromas a hierbas y plantas relajantes. No olvides añadir algunas plantas de interior para que aporten frescura.