La inseguridad emocional es una sensación de nerviosismo, malestar o temor asociado con diversas situaciones, ya sean sociales o relacionadas con la toma de decisiones. La inseguridad suele ser desencadenada por la percepción de uno mismo como vulnerable, o de una sensación de inestabilidad emocional que amenaza la autoimagen. Las personas inseguras carecen de confianza en sí mismas, en su valía y en sus capacidades, a veces carecen de confianza en los demás. Tienden a creer que los otros les decepcionaran y, al mismo tiempo, temen defraudar a quienes los rodean. La inseguridad puede promover estados de timidez, paranoia o aislamiento social, así como a conductas compensatorias como la agresividad, la arrogancia o el narcisismo. La inseguridad también puede causar un cierto grado de aislamiento. A mayor inseguridad, mayor el grado de aislamiento.
Manifestar dudas constantes, posponer la entrega de informes o trabajos por creer que no son lo suficientemente buenos, o necesitar pruebas continuas de, por ejemplo, afecto por parte de la pareja para sentirse seguros. Confiar más en la opinión de los demás que en la propia. Esto provoca que, cuando reciben una valoración positiva, se sientan bien, pero cuando enfrentan críticas o rechazo, se sentirá mal. Se trata, en definitiva, de la tendencia a poner en manos de otros la valoración de lo que valemos, de nuestra autoestima, es decir, de depender emocionalmente de los demás. Creer que existe un único criterio válido para valorar conductas, ideas, etc. Es importante recordar que cada persona es diferente, con opiniones, creencias y sensibilidades distintas. Por ello, es imposible agradar a todo el mundo.
Las personas que tienden a buscar la aprobación de los demás para sentirse valoradas suelen tener una alta probabilidad de vivir con muchos altibajos. Cuando se rodean de personas afines, se sienten plenas y satisfechas. Sin embargo, es inevitable encontrarse en la escuela, el trabajo, la familia o en la calle con quienes piensan de manera diferente y, seguramente, no aprueban algunas de sus opiniones, palabras o acciones. En estas situaciones, suelen experimentar ansiedad, tristeza y un malestar generalizado. La inseguridad también puede estar vinculada a diversas patologías, como la fobia social, las obsesiones y los problemas de autoestima. La inseguridad emocional es un rasgo muy frecuente, ya que aparece en todas las personas en algún momento de la vida, pero se diferencia en la frecuencia en la que aparece y la intensidad con la que se manifiesta el síntoma.